En boca de todos está la acampada en la Puerta del Sol de Madrid. Puedes estar de acuerdo o no con ella, incluso desconocer por completo los motivos que han llevado a miles de personas a congregarse allí, pero algo que todo el mundo debería conocer es la sorprendente capacidad de organización y autogestión de la gente que vive allí o participa de alguna forma en la manifestación.

Cuando se menciona la palabra anarquía la primera imagen que le viene a la mayoría de la gente a la cabeza es la del desorden y el descontrol. Algo de razón tienen, aunque realmente la anarquía tiene muchas formas y casi todas ellas son organizadas. Los anarquistas predican que una autoridad central, una persona o grupo de personas que asuman el control de una comunidad, es innecesario y que el poder debería estar en manos de todos los que forman esa comunidad. El campamento de Sol es un claro ejemplo de esto.
A pesar de que la primera impresión que recibes del campamento es de descontrol, mucha gente por todos lados, todos corriendo sin rumbo, cuando pasa algo de tiempo empiezas a notar cierta organización y empiezas a pensar que tiene que haber alguien detrás de todo eso. Te das cuenta de que la plaza está limpia, de que la comida ni el agua faltan y que las carpas se revisan y reparan frecuentemente. ¿Quién organiza todo esto?
La respuesta, aunque inesperada y aparentemente ilógica, es que todos organizan la plaza. A medida que iba creciendo el asentamiento fueron surgiendo distintas comisiones que aseguraban el buen funcionamiento de la plaza, todas las comisiones están formadas por voluntarios que quieren aportar sus habilidades a la causa o satisfacer las necesidades existentes. Así surgieron, por ejemplo, las comisiones de comunicación, alimentación, respeto y salud. Cada comisión surge espontáneamente cuando se necesita y a estas alturas muchas surgen de la decisión de separarse de otra comisión por la necesidad de especialización.
Además de las comisiones se han creado lo que llaman los grupos de trabajo. Los grupos de trabajo discuten las propuestas antes de presentarlas en la asamblea general. Cada grupo de trabajo se especializa en un área concreta, por ejemplo política, economía, medio ambiente y social, y la gente puede pertenecer a varios grupos de trabajo en función de sus intereses.
Toda la organización de la plaza, desde lo más general a lo más específico, se realiza desde las asambleas. En la asamblea general se discuten los puntos importantes que atañen a todo el campamento, como pueden ser las propuestas de cambio político, necesidades de las distintas comisiones y peticiones de cooperación. A su vez, cada comisión y grupo de trabajo realiza sus propias asambleas para organizarse y decidir futuras acciones. En el caso de que no se pueda asistir a las asambleas, hay buzones de sugerencias por todo el campamento que se revisan una o dos veces al día y se está preparando un sistema informático para poder hacer propuestas a través de internet.
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